• El poeta argentino consigue este premio en “la edición más brillante de los últimos años”
  • Del ganador destacan, “su inteligente ingenuidad” así como “sus reflexiones sobre el quehacer del arte”

 

Santander, Sábado 28, agosto, 2020. Diego Javier Ordóñez Roel, de nacionalidad argentina y residente en la ciudad de Neuquén es el ganador de la 24ª edición del concurso de Poesía “Premio Alegría” que convoca anualmente el Ayuntamiento de Santander. Ha sido con su poemario “Andréi Rubliev”, que según los miembros del jurado es un compendio de virtudes que van desde “su inteligente ingenuidad, o su simplicidad dificilísima de alcanzar, a su lirismo y sensualidad esenciales, además de sus reflexiones sobre el quehacer del arte”.

El jurado, que ha presidido Rafael Fombellida, ha estado compuesto por Carmelo Guillén Acosta, Julio Díaz y Aurora Luque, y han calificado esta edición como la más brillante de los últimos años. Una edición en la que se han recibido 745 originales, de los que ocho pasaron a la ronda final de deliberaciones.

El ganador recibirá un premio de 4.000 euros, que como es tradicional le será entregado en la Gala de las Letras de Santander que se celebrará a finales de año. Además verá publicada su obra en la Colección Adonáis.

Diego Roel nació en Temperley en 1980. Publicó: Padre Tótem/ Oscuros umbrales de revelación (Libros de Tierra Firme, 2004), Diario del insomnio (Libros de Tierra Firme, 2005), Cuaderno del desierto (Libros de Tierra Firme, 2007), Las variaciones del mundo (El Mono Armado, 2010), Los Jardines del Aire (El mono Armado, 2012) y Dice Jonás (El Mono Armado, 2015).

En una entrevista publicada en 2015, Diego Roel explicaba su concepto de la poesía y de lo que debe ser un poema, que según sus palabras “debe estar exento de florituras, de adornos innecesarios. El poema debe evitar las efusiones sentimentales, la mera catarsis”.

En cuanto a considerar o no la poesía como una forma de militancia, manifestaba en la misma entrevista que “la poesía, desde mi punto de vista, no busca el poder, en todo caso apenas busca develar lo que disimulan y ocultan las cartografías oficiales y las representaciones autorizadas. La poesía pone al descubierto las formas furtivas del orden. Pero no necesita levantar la voz, pregonar en las esquinas. No puede subordinarse a ningún fin”.